En pie las nubes del averno
zurcidas con la aurora boreal
que surge del subsuelo purpura
del desierto de mi sepultura
jerarquía sembrada en mantillo
regado de aguaceros insonoros
firmes dientes cría alrededor
del infame campo yermo
cenizas gélidas abonan
el mantillo casi decrepito
casi convertido en arena
de la que nunca hace montaña
fieles sus capitanes sus tenientes
con su semen de pantera
no abandonan la esperanza
de perecer por su bandera
el canto mudo chirría viudo
al oído de los infantes
tan firmes tan arrogantes
tan dispuestos a evaporarse
-Mantenerse sereno ante cualquier adversidad te dara la posibilidad de enfrentarte a ella con firmeza y seguridad.
-Si es cierto que la felicidad es efimera, ¿no crees que es motivo suficiente para sentirla y disfrutarla con toda nuestra fuerza?
-La envidia es un mortal y macabro virus y el envidioso su putrefacto portador.
-Sali del oscuro fragor de la batalla del vicio, y en ese momento, vi que esa guerra, no era mia.
-El rencor es un macabro compañero de viaje y el rencoroso un infame dictador.
¿No es aquel el decrepito engendro
que de su estirpe poluta creció?
¿no es aquel el que viciado encumbro
la luz del necio y frío pasado?.
Funambulista de vida crispada
que en el lupanar vislumbro
una macabra vida pasada
mientras la suya viciaba.
desertor de calamidades celestes
autor de mil y una canalladas
sin pedir perdón al puto amo
se oculto en el lodo cegado.
¿no es aquel que chirría en prosa?
aquel que desfigura las danzas
del ejercito sacro del averno
en pro de su místico degollamiento.
Si es del que estamos hablando
dejemos correr su sangre
pues quiso morir matando
y enterrarse en su oscuro enjambre.
Quizás vuelvan los engendros
de esta impoluta vida
engullendo entrañas meadas
del cuerpo degollado del soñador
solo quizás los endogamicos cuervos
ronden impávidos el terreno yermo
donde agoniza el pensamiento
del personaje de esta decrepita historia
nunca fue actor del melodrama
de sangre y tripas podridas
nunca puso su deshuesada mano
al favor de la despótica parca
midió sus borrachas promesas
ante los verdugos que lo juzgaban
ajusto sus sencillas palabras
mientras se llenabas de gusanos
sus ojos enrojecidos de locura
predicen su iracundo pensamiento
su mente piensa en la efímera verdad
que sus verdugos han creado.
En país de violetas mezo mi cuna
sabiendo que en la lucha no se cesa
ni cuando sale el sol y vicia la luna
ni aun dejando las tripas en la mesa
duendes con zancudos dejan ver
las mechas de la niña antojadiza
que no sabe que de ella debe hacer
ni por que su piel se vuelve rojiza
titiriteros convertidos en bandoleros
en continua fugaz lucha ideológica
vagan como meros inertes corderos
sin ida ni vuelta clara ni lógica
y hoy el país de violetas muere
con funambulistas desmemoriados
que ciegan sus vicios mientras llueve
sin piedad ni sentimientos privados.


















